Portada del sitio > Latidos interiores > Sobre las primeras lecturas...

Sobre las primeras lecturas...

Martes 21 de febrero de 2012, por Mariano Coronas Cabrero

El Lenguatero es el nombre de la revista que se publica en el Colegio Público Pablo Iglesias de Soto de Ribera, en Asturias. Allí estuvo trabajando, durante unos cuantos años, mi amiga Rosa Piquín, dedicada a tareas muy variadas: directivas, bibliotecarias y docentes.

JPEG - 522.8 KB
Portada del número 34 de El Lenguatero

Durante el curso 2006-2007 mantuvimos un intercambio de correspondencia escolar con el alumnado de sexto de Primaria del Pablo Iglesias de Soto y el Miguel Servet de Fraga. En el mes de febrero de 2007 viajé hasta Asturias a ofrecer dos sesiones de formación: una sobre biblioteca escolar y otra sobre el uso del blog. Uno de los días de mi estancia, acudí al citado colegio y pude saludar y charlar con los chicos y chicas con los que hacíamos el intercambio, con su tutora (Irene) y con Rosa. Y entre los muchos recuerdos que me traje, me vine con varios ejemplares del número 34 de El Lenguatero (febrero de 2007), en los que se explicaba nuestro intercambio escolar y se publicaban dos textos que Rosa nos había pedido: uno de Mercè y otro mío… Reflexiones y recuerdos personales sobre nuestros inicios lectores. Me apetece que ambos textos aparezcan en esta “Cadiera”, ahora que podemos rescatar algunos escritos y convertirlos también en publicaciones virtuales. En ese viaje, conocí a Jesús Piquín, el padre de Rosa, fallecido recientemente y este texto también sirve para recordarlo.

JPEG - 505.1 KB
Páginas donde se recogen las colaboraciones referidas

RECUERDOS DE LECTURA Y DE INFANCIA ¿O ERA AL REVÉS?

Mariano Coronas Cabrero

Cuando pienso en mi infancia y en la lectura, suelo anteponer a cualquier modalidad académica de la misma, la lectura del paisaje, la interpretación del entorno que, como niño de pueblo, fui haciendo; acompañado unas veces por mi padre o por mi madre; otras, en compañía de los amigos; algunas, en soledad… Miradas, texturas, sabores, sonidos, olores quedaron prendidos en mi memoria (casi en mi piel) y me han permitido -a lo largo de la vida- desvelar algunas claves de la misma, interpretar algunos aspectos… Un tiempo después vino el descubrimiento de las palabras escritas, de las palabras leídas, de las palabras pronunciadas… Y de todo ello, me quedan algunos recuerdos lectores que, hoy quiero evocar:

-  Recuerdo que en mi casa había un diccionario gordo (que aún conservo), lleno de sencillas ilustraciones. Me gustaba pasar las páginas, mirar los dibujos y leer palabras y significados al azar.

-  Recuerdo ir cogido de la mano de mi padre a comprar la primera cartilla, en la única tienda de mi pueblo.

-  Recuerdo el empeño de mi padre por enseñarme a leer antes de ir a la escuela.

-  Recuerdo los álbumes de cromos como los libros más fascinantes, pues antes de completarlos ya podías leer descripciones e historias desconocidas: Visión de Asia; Panorámica de América Latina; Héroes Legendarios… fueron títulos inolvidables.

JPEG - 101.3 KB
Portada de uno de los álbumes de cromos

-  Recuerdo que los cromos fueron las primeras ilustraciones en color y recuerdo la emoción de la apertura de una nueva tableta de chocolate (para ver qué cromo salía) y recuerdo el olor que desprendía el chocolate.

-  Recuerdo que en mi casa nos “peleábamos” para ver quién era el primero en coger el ejemplar del TBO que traía mi madre cuando iba de viaje hasta Barbastro (la ciudad más próxima).

-  Recuerdo los cuentos repetidos que repetidamente le pedíamos a mi abuela.

-  Recuerdo las faenas colectivas en las noches de otoño e invierno y las conversaciones de los adultos que nos iban explicando la vida, aún sin saberlo ellos ni imaginarlo nosotros.

-  Recuerdo que en la escuela, el maestro me permitía, de vez en cuando, ayudar a leer a los compañeros que estaban aprendiendo o que lo hacían con dificultad.

-  Recuerdo que cuando estaba enfermo, pasaba muchos ratos leyendo ejemplares del TBO o de Hazañas Bélicas. Nunca he sabido cómo llegaban estos últimos a mi casa ni quién los compraba.

-  Recuerdo que el mejor regalo que podían hacerme, el más anhelado, era un libro.

-  Recuerdo que lo primero que buscaba cuando estrenaba libros era el olor que desprendían sus páginas nuevas.

-  Recuerdo la primera pequeña estantería que llegó a mi casa en la que pude acomodar mis libros. Era de segunda mano.

-  Recuerdo que escribía a las embajadas para que me mandaran folletos, mapas y pequeños libros. Aún guardo “Aquí Japón”, uno de esos libritos apaisados que recibí cuando yo tenía 11 años.

***********************************************************

RECUERDOS LECTORES

Mi primer recuerdo lector se remonta a una aldea del pre-Pirineo leridano, a una escuela unitaria de apenas cinco niños/as y a un libro de verde portada y título en letras doradas “LECTURAS DE ORO”. Se trataba de pequeñas historias con algunas ilustraciones en blanco y negro que yo leía una y otra vez.

Más tarde, cuando yo contaba 8 años de edad, llegó la emigración y la llegada a Barcelona. Allí vivíamos en una portería y cada día la quiosquera nos dejaba algunos periódicos (El Correo Catalán, La Vanguardia, El Mundo Deportivo, La Hoja del Lunes, El Noticiero Universal,…) para que los repartiéramos a los vecinos. Una vez a la semana traía las, ahora llamadas, revistas del corazón. Casi todos los días leía los titulares de los periódicos y algo de las revistas mencionadas.

También fue una época en que empecé a leer “libros, libros”. Recuerdo haber leído algunos de las aventuras de los cinco de Enyd Blyton; otros de los Hollister de Jerry West y en concreto recuerdo un título de Charles Dickens, “La pequeña Dorrit”… Estos eran los primeros libros que me regalaban mis tíos o algunos vecinos.

JPEG - 78.6 KB
Portada del libro "Lecturas de oro"

Siempre me viene a la cabeza la frase que decía mi madre cuando me encontraba leyendo “Una altra vegada, llegint!” (¡Otra vez, leyendo!) y es que entonces yo tenía que ayudar en trabajos de la casa y de la portería y mi madre entendía que pasaba demasiado tiempo leyendo ya que lo importante era que hiciese algo de provecho.

En otro momento tuve la suerte de que una amiga de mis padres era socia del Círculo de Lectores y, una vez había leído ella los libros que encargaba, me los pasaba a mi. Leía todo lo que caía en mis manos. Recuerdo uno que se titulaba “Cuerpos y Almas” que solo de verlo asustaba de lo largo que era. Pero en esos libros, unos mejores y otros peores, que me iban pasando, en otros que me dejaban mis compañeras de clase,… yo iba encontrando respuestas a temas y a ideas, que en aquel entonces me preocupaban.

También recuerdo, de mi paso por el Instituto, a una profesora algo atípica por entonces, que nos hizo leer bastante literatura clásica. Creo que fue a los 16 años que me leí “El Quijote” y, además, me gustó. Ahora, cuando se lo cuento a mis hijos, les parece imposible.

Mercè Lloret Barrau

Portafolio

Portada del número 34 de El Lenguatero Páginas donde se recogen las colaboraciones referidas Portada del libro "Lecturas de oro" Portada de uno de los álbumes de cromos El Correo Catalán Hazañas Bélicas Portada de un libro de Enyd Blyton Álbum "heroes Legendarios", de chocolates Hueso TBO

Comentarios

  • Sobre las primeras lecturas...
    22 de febrero de 2012 11:31 / por ROSA PIQUIN CANCIO

    Queridos Mariano y Merce, es maravilloso retomar de nuevo esta colaboración vuestra. Muchas gracias y miles de abrazos. Mucho ánimo

    • Sobre las primeras lecturas...
      22 de febrero de 2012 11:42 / por Mariano Coronas Cabrero

      Querida Rosa:

      Estamos viviendo momentos en los que es necesario positivizar todo lo que está en nuestras manos. Recuperar sensaciones y, en este caso, sencillos documentos que nacieron con una finalidad concreta, entra dentro de esa filosofía. Además, para nosotros, es muy valioso el hecho de que participáramos los dos… Un abrazo.

  • Sobre las primeras lecturas...
    4 de marzo de 2012 10:16 / por Santiago

    Qué vello es sentir los buenos recuerdos de nuevo, hay tanta emoción en la tarea que llegan a saltar lágrimas. Incluso vuelven ideas que te replanteas otra vez y llegas a aprender de aquello que ignoraste en el pasado. Piensas y piensas sobre la razón de que algunas cosas estén en tus manos. Acabas olvidando dónde estás y te sumes en la vida que quedó atrás…
    Pero con una sonrisa en el rostro…

    • Sobre las primeras lecturas...
      4 de marzo de 2012 11:53 / por Mariano Coronas Cabrero

      Lo que uno ha vivido ya no se puede cambiar. Evocarlo, en ocasiones, puede servirnos para la reflexión y el análisis y para proyectar hacia el futuro aquello que encontramos esencial. Es poaible que algo o mucho de lo que somos se proyectase decididamente en la infancia…No sé… Un abrazo.

Comentar este artículo

moderado a priori

Este foro está moderado a priori: tu contribución no aparecerá hasta haber sido validada por la administración del sitio.

Comentario
  • (Para crear párrafos, deja líneas vacías.)

    texte
¿Quién eres? (opcional)
  • [Conectarse]

SPIP | esqueleto | | Mapa del sitio | Seguir la vida del sitio RSS 2.0